El despliegue renovable de Latinoamérica está dejando de depender únicamente de la disponibilidad de recurso, permisos o contratos de energía: el acceso a financiamiento se convirtió en una de las variables que determina qué proyectos avanzan y cuáles quedan en carpeta. Desde Energía Estratégica realizamos un relevamiento de las operaciones anunciadas en lo que va de 2026, el mismo muestra un ecosistema donde organismos multilaterales, bancos de desarrollo, entidades comerciales y fondos comienzan a repartirse —y en muchos casos compartir— el riesgo.
Entre los actores analizados, BID Invest emerge como una de las instituciones con mayor presencia transversal por cantidad, tamaño y diversidad de operaciones. Su intervención alcanza desde parques solares y eólicos hasta hidrógeno verde, metanol de bajas emisiones e infraestructura energética, mientras CAF profundiza su presencia mediante financiamiento soberano y líneas regionales e IFC concentra operaciones privadas de gran escala.
La magnitud de algunas operaciones permite dimensionar el cambio. BID Invest coordinó un paquete de deuda por 420 millones de dólares para el Proyecto Villeta de Atome Paraguay, una instalación que utilizará la matriz hidroeléctrica paraguaya para fabricar fertilizantes a partir de hidrógeno verde. La inversión directa total prevista ronda los 650 millones de dólares.
La propia participación de BID Invest alcanza aproximadamente 156 millones de dólares, mediante un préstamo senior, una facilidad de carta de crédito y recursos concesionales. La estructura incorpora además a IFC, el Banco Europeo de Inversiones (BEI), FMO y el Fondo Verde para el Clima, configurando uno de los ejemplos más claros de cómo los grandes desarrollos comienzan a requerir arquitecturas financieras multilaterales.

Villeta también expone una tendencia tecnológica. El proyecto prevé alrededor de 262.460 toneladas anuales de producción, con cerca del 90% destinado a exportación, y está asociado a 145 MW de suministro eléctrico. Su entrada en operación está proyectada para 2028.
Paraguay también aparece en el radar del Banco Mundial, que trabaja junto al país en la estructuración de la licitación para su primera planta solar de gran escala.
BID Invest multiplica frentes y Argentina concentra operaciones
Argentina aparece como uno de los mercados donde BID Invest acumula mayor cantidad de movimientos. Genneia acordó un financiamiento inicial de 185 millones de dólares, ampliable hasta 320 millones, para respaldar nuevos desarrollos renovables e infraestructura energética. La expansión contempla, entre otros activos, los parques solares San Rafael de 180 MW, San Juan Sur de 129 MW, Lincoln de 20 MW y Junín de 20 MW.
A esa operación se agrega un financiamiento de 50 millones de dólares para 360Energy, destinado a proyectos solares en Arrecifes, Realicó, La Rioja, Palomar y Córdoba, con incorporación de sistemas de almacenamiento en algunos activos e infraestructura de interconexión.
BID Invest también aprobó 20 millones de dólares para Vientos Bonaerenses III y IV de AES Argentina, dos parques eólicos que totalizarán 99,1 MW mediante 16 aerogeneradores, además de las obras necesarias para conectar la producción al Sistema Argentino de Interconexión.
La cartera regional no termina allí. En Colombia, la entidad analiza 30 millones de dólares para Wimke, parque fotovoltaico de Zelestra Colombia de aproximadamente 99,5 MWp. En Ecuador, el financiamiento identificado asciende a 100 millones de dólares para Villonaco III, proyecto eólico de unos 112 MW desarrollado por Villonacoenergy y patrocinado por Grupo Cobra.
También aparecen iniciativas de otra escala tecnológica. El proyecto Mexinol, en México, figura con 300 millones de dólares de financiamiento previsto, aunque su aprobación está estimada para diciembre de 2026. La instalación apunta a producir aproximadamente 2,1 millones de toneladas anuales de metanol de bajas emisiones. A su vez, la expansión hidroeléctrica Yacyretá–Aña Cuá registra otros 300 millones de dólares.
Panamá también forma parte de la estrategia de expansión. BID Invest proyecta movilizar hasta 1000 millones de dólares para acelerar inversiones en el país, dentro de un programa que contempla diferentes sectores y oportunidades vinculadas con energía.
CAF, IFC y BEI amplían el tablero
CAF también acelera su posicionamiento como financiador de la transición regional. En Bolivia formalizó un préstamo de 110 millones de dólares para la planta solar Chichas, de 120 MW, que será construida por ENDE en Potosí y se convertirá en la mayor instalación fotovoltaica del país. El activo ocupará alrededor de 110 hectáreas y prevé una generación de 279.000 MWh por año, equivalente al consumo eléctrico de unas 318.000 personas.
Colombia también está en el radar. Dentro de los recursos previstos por CAF para el país entre 2026 y 2030, un primer paquete cercano a 700 millones de dólares contempla iniciativas regionales, incluida la generación solar en Antioquia. A escala regional, CAF e Instituto de Crédito Oficial acordaron además una nueva línea de 300 millones de dólares para proyectos sostenibles y digitales.
Por su parte, IFC está tomando posiciones en proyectos donde la generación e infraestructura de transmisión aparecen cada vez más vinculadas. En Argentina financia a PCR para el desarrollo del Parque Eólico Olavarría y obras sobre el corredor Bahía Blanca–Abasto. La inversión total del proyecto asciende a 275 millones de dólares e incluye 29 aerogeneradores para alcanzar 185,6 MW, además de una línea de transmisión de 25 kilómetros.
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A esa operación se suma otro movimiento de IFC en Argentina: un financiamiento de 300 millones de dólares a Central Puerto, orientado a activos hidroeléctricos y proyectos de almacenamiento con baterías. La operación amplía el perfil de la entidad en el país y refuerza el peso que comienzan a ganar las tecnologías de flexibilidad dentro de las carteras financiadas por organismos multilaterales.
El BEI también busca ampliar su exposición en la región. En México acordó con la Secretaría de Energía priorizar oportunidades en transmisión, distribución y generación renovable, mientras avanzó con un préstamo de 150 millones de euros a Bancomext.
“Como brazo financiero de la Unión Europea, el BEI traducirá la renovada alianza entre la UE y México en inversiones concretas con impacto social y económico”, afirmó Nadia Calviño, presidenta de la entidad.
La secretaria de Energía mexicana, Luz Elena González Escobar, agregó: “Con esta alianza con el Banco Europeo de Inversiones, esperamos impulsar la inversión en proyectos estratégicos para México que consolidarán la transición energética del país”.
El despliegue europeo también alcanza Centroamérica. Dentro de la estrategia regional de la Unión Europea aparece un paquete de 1.000 millones de euros destinado a fortalecer la seguridad energética, una señal de escala sobre el volumen de recursos que Bruselas busca movilizar hacia infraestructura y transición energética en la subregión.
Banca local y almacenamiento: otro frente del financiamiento
Banco Popular Dominicano cerró 2025 con más de 600 millones de dólares financiados en renovables, vinculados a más de 20 proyectos que suman aproximadamente 1.000 MW en operación. Según los datos relevados, esos activos equivalen a cerca del 38,3% de la capacidad renovable operativa del país.
Entre las operaciones aparecen 120 millones de dólares para Coastal Solar, 130 millones para CEPM Zero, 100 millones para Cotoperí I, II y III, 57 millones para Pedro Corto y 48,6 millones para Matrisol y Los Negros. El banco también estructuró instrumentos verdes en el mercado de capitales dominicano.
República Dominicana es además uno de los mercados donde FMO empieza a poner al almacenamiento en el centro de la siguiente fase inversora. Tal como adelantó la compañía durante FES Caribe, la institución administra una cartera cercana a 105 millones de dólares distribuida entre cinco proyectos renovables: cuatro solares y uno eólico; dos de los fotovoltaicos ya cuentan con baterías operativas.
“Si cerramos este año con un proyecto con baterías, sería un excelente 2026 para nosotros”, anticipó Walter Vargas, ejecutivo de Inversiones de FMO.
FMO también mantiene actividad fuera del mercado dominicano. En Colombia, Solenium levantó 40 millones de dólares para desarrollar 40 minigranjas solares, una operación que muestra cómo la institución también participa en esquemas renovables de menor escala y generación distribuida.
Entre los bancos comerciales, BBVA también reforzó su exposición al sector mediante un acuerdo con Envision para acelerar el despliegue global de energías renovables. Brasil suma otro caso dentro de esa estrategia. El banco participa junto a Acelen en el desarrollo de una de las mayores plantas de combustible sostenible de aviación (SAF) de América Latina.
El financiamiento también se está canalizando hacia operaciones corporativas asociadas con activos renovables. Promigas obtuvo 300 millones de dólares para financiar parcialmente la adquisición de Zelestra.
Un caso de mayor escala aparece en México, donde Cox avanzó sobre la adquisición de activos de Iberdrola por alrededor de 3.600 millones de euros. Para respaldar esa estrategia, la energética planteó una emisión de bonos por hasta 2.000 millones de dólares en Estados Unidos destinada a refinanciar la adquisición.
El relevamiento deja, en definitiva, un mapa financiero cada vez más diversificado pero con un núcleo reconocible de protagonistas. BID Invest sobresale por amplitud tecnológica y volumen de proyectos; CAF consolida grandes operaciones públicas y regionales; IFC profundiza el project finance privado; BEI y FMO ganan terreno mediante alianzas y nichos estratégicos; mientras bancos locales como Popular demuestran que la banca comercial también puede alcanzar una escala relevante.
La próxima discusión será cómo convertir esa liquidez en más proyectos bancables. Ese eje formará parte de FES Government & Investment, espacio de diálogo que Future Energy Summit (FES) y la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) impulsarán durante la XI Semana de la Energía, del 6 al 9 de octubre de 2026 en Santo Domingo, República Dominicana. El encuentro reunirá a autoridades, organismos internacionales, entidades financieras y compañías del sector alrededor de tres variables que empiezan a resultar inseparables para la próxima ola renovable regional: regulación, inversión y tecnología.