El complejo mundial del gas vuelve a vivir momentos convulsos tras complicarse de nuevo en los últimos días la situación en Oriente Medio. Qatar ha suspendido temporalmente sus esfuerzos por reactivar rápidamente la producción en la mayor planta de gas natural licuado (GNL) del mundo después de que un ataque contra uno de sus buques cisterna en el estrecho de Ormuz haya suscitado el temor de que el tránsito por esta vía marítima clave siga siendo demasiado arriesgado. El efecto más visible de esta repentina decisión se registra una vez más en las aguas: hasta 11 buques metaneros vacíos dispuestos para la carga se quedan ahora ‘en tierra de nadie’.
Los nuevos ataques de Irán esta semana contra buques cargueros en el estrecho de Ormuz han encendido de nuevo las alarmas en Qatar, destacadísimo productor de gas y exportador global clave. Los responsables de la estatal QatarEnergy han celebrado una serie de reuniones tras el ataque del martes, y el consejero delegado, Saad Al-Kaabi, ha decidido suspender los planes de aumentar la producción en el complejo de Ras Laffan, según han trasladado a Bloomberg fuentes familiarizadas con el asunto. Las operaciones se mantendrán al mínimo por razones de seguridad y se reducirá el número de buques que tienen previsto atracar en la planta en los próximos días, han indicado algunas de estas fuentes, que han pedido no ser identificadas debido a la delicadeza del asunto.
Para poner en contexto la decisión, la planta de Ras Laffan es un verdadero coloso que abastece con creces el mercado mundial. Normalmente concentra cerca del 20% de la oferta mundial de gas y produce unas 77 toneladas de GNL al año. Esta pausa es una de las consecuencias más notorias del recrudecimiento de las tensiones de esta semana.
El presidente Donald Trump llegó incluso a plantear el miércoles la posibilidad de un retorno a una guerra total, el peor de los escenarios para los productores de energía de la región, que se estaban recuperando gradualmente del impacto del conflicto. Después, Washington ha aclarado que las conversaciones con Teherán siguen, pero las dudas son suficientes para que Doha eche el freno.
Como se había informado previamente,los metaneros se estaban empezando a agolpar a las puertas de Ras Laffan en previsión de un rápido aumento de la producción ante una cierta calma en la región con base en el acuerdo entre EEUU e Irán. El drástico giro de los acontecimientos deja actualmente a 11 buques metaneros vacíos fondeados frente a Ras Laffan, según datos de seguimiento de buques recopilados por Bloomberg.
Retrasar el aumento de la producción en Ras Laffan amenaza con tensionar aún más el mercado mundial del gas, aumentando el riesgo de una competencia más intensa entre Asia y Europa por el suministro disponible mientras ambas regiones reponen sus reservas de cara al próximo invierno (el gas se lo acaba quedando el mejor postor, es decir, el que paga más dinero).
Los precios al contado del GNL en Asia se sitúan más de un 80% por encima de los niveles previos a la guerra, lo que refleja la preocupación del mercado por la reactivación de Qatar, que el año pasado suministró alrededor de una quinta parte del GNL mundial. Los precios de referencia del gas en Europa se dispararon este jueves y superaron los 50 euros por megavatio hora por primera vez desde que EEUU e Irán firmaron un acuerdo de paz provisional el mes pasado. Este viernes vuelven a relajarse ante la calma de las últimas horas, pero, como advierten los estrategas de Link Securities, cualquiera de los actores puede «pasarse de frenada» en cualquier momento con sus ataques.
«Las condiciones en el mercado del GNL han sido mucho más ajustadas (que en el petróleo), por lo que los precios corren un mayor riesgo ante el recrudecimiento de las tensiones», advierte Hamad Hussain, analista de Capital Economics, en una nota para clientes. La reanudación del tráfico de buques metaneros a través del estrecho de Ormuz ha sido algo más lenta que en el caso de los petroleros, incluso antes de los ataques de esta semana, constata el estratega. Además, señala, la demanda de GNL en China ya se ha recuperado y las importaciones son ahora más elevadas en términos interanuales por primera vez desde el inicio de la guerra.
Desde el acuerdo entre Washington y Teherán, Qatar había seguido adelante con sus planes para reactivar la mayor parte de su producción de GNL en un plazo de dos meses. La compañía había mantenido algunos de los trenes de producción de Ras Laffan funcionando a capacidad reducida para poder incrementar rápidamente la producción cuando llegara el momento oportuno. Esa estrategia estaba llamada a tener continuidad, ya que la empresa sigue aspirando a aumentar las exportaciones lo antes posible una vez que el estrecho de Ormuz vuelva a operar con seguridad.
Sin embargo, esos esfuerzos quedarán ahora temporalmente suspendidos mientras el segundo mayor exportador mundial de GNL espera a que disminuyan las tensiones, explican las fuentes recabadas por Bloomberg. La gigantesca instalación permanece prácticamente paralizada desde principios de marzo tras un ataque con drones iraníes, y alrededor del 17% de la capacidad de producción de la planta resultó dañada en un ataque posterior con misiles varias semanas después. Se estima que las reparaciones de esa parte del complejo requerirán al menos tres años.
La semana pasada, QatarEnergy amplió hasta agosto las cláusulas de fuerza mayor sobre el suministro de GNL para algunos de sus clientes asiáticos, lo que generó incertidumbre en el mercado sobre el calendario de reanudación de la producción, según informa también la agencia de noticias financieras estadounidense. En Europa, la compañía eléctrica italiana Edison, por ejemplo, anunció que esa cláusula permanecerá vigente hasta principios de septiembre para sus importaciones.
La incertidumbre sobre los plazos de Qatar ha aumentado aún más después de que el país informara de que el metanero Al Rekayyat fue alcanzado por un ataque iraní el martes. El buque quedó inutilizado y su tripulación tuvo que abandonarlo poco después, según Bloomberg. Se trata del primer metanero catarí atacado desde el inicio de la guerra con Irán a finales de febrero. Esto puede generar mayores problemas a la hora de reanudar el flujo de GNL desde el país.
Otros dos buques también han sido atacados esta semana, mientras que Irán lanzó proyectiles contra algunos países del Golfo tras los ataques estadounidenses de esta semana. El aumento de las tensiones ha provocado que el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz quedara prácticamente paralizado el jueves.