Vaca Muerta: inversiones millonarias y el cuello de botella que condiciona su despegue

La producción hidrocarburífera está marcando realmente el paso de un cambio histórico en la economía argentina con números que baten récords mes a mes y  una balanza energética favorable de US$7.000 millones en el primer semestre. La actividad tiene epicentro en la formación geológica Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén donde los desarrollos industriales de petróleo y gas atraen inversiones que rondan los US$75.000 millones.

Para tener precisiones de este proceso y sus perspectivas, Ser Industria habló con  Luciano Fucello, presidente de la Fundación Contactos Energéticos, que sigue minuciosamente desde hace muchos años lo que allí acontece.

El especialista analizó en profundidad el presente y las perspectivas de la industria hidrocarburífera, con foco en exportaciones, el impacto del RIGI, el rol de las PyMEs y los desafíos logísticos, de uno de los principales motores económicos de la Argentina.

¿Cómo se puede definir el momento que atraviesa la industria hidrocarburífera? 

A diferencia de hace muchos años, esta industria está creciendo muchísimo en Neuquén, aunque otras cuencas están decreciendo a mayor o menor velocidad. Neuquén le dio la posibilidad a Argentina de tener un superávit en la balanza comercial energética. A mitad del año estamos con más de US$7.000 millones a favor. Recordemos que no hace mucho tiempo la balanza energética era deficitaria en casi US$16.000 millones y eso desencadenó  una crisis macroeconómica, falta de dólares… Se espera que hacia 2030 esa balanza esté en US$30.000 millones, cifra que la equipara con el actual nivel del campo. Y estamos hablando siempre del petróleo crudo porque todo lo que es gas en Vaca Muerta está totalmente subexplotado. No por falta de recursos, de hecho es uno de los reservorios más grandes del planeta, sino por una cuestión de infraestructura para evacuar y comercializar ese gas.

¿En qué nivel de desarrollo se encuentra la formación?

Hasta ahora, se estima que Vaca Muerta se ha desarrollado entre un 6 y 8% de todo el potencial y solamente el 15% fue a gas. Cuando se empiecen a habilitar los proyectos de de LNG y esa industria vaya creciendo, la actividad rápidamente se puede duplicar, porque van a habilitarse oleoductos para exportar.  Para finales de este año o principios del 2027, debería estar funcionando el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) que agrega una capacidad de 180.000 barriles diarios de exportación. Para eso, debería estar completa la ampliación hecha en OLDELVAL, que permite evacuar crudo de Neuquén a Bahía Blanca.

Luciano Fucello, presidente de la Fundación Contactos Energéticos.

¿Qué pasa con el gas?

Es mucho más difícil, porque requiere una conexión con el punto donde se  comercializa. Eso solo se hace a través de gasoductos, hay que licuarlo y moverlo a cualquier otra parte del mundo a través del LNG. Son inversiones gigantescas. Por eso, actualmente en el marco del RIGI hay proyectos por US$75 000 millones, de los cuáles fueron aprobados US$12.000 millones a nivel de upstream, construcción o la originación del recurso gas y el midstream que es para el transporte y comercialización y algo también de downstream, como por ejemplo la planta urea  que se aprobó hace recientemente Pampa Energía. En los próximos dos o tres años va a haber una gran cantidad de inauguraciones de plantas, gasoductos o proyectos que van a hacer que la industria se dispare.

¿Las caídas se dan en las provincias ligadas a la producción convencional?

Sí, allí es totalmente diferente, porque hay otro tipo de recurso y en algunos casos el clúster productivo está roto. Por ejemplo, en el caso del Golfo San Jorge, Chubut y Santa Cruz dividieron el clúster. Los servicios que están en Chubut no pueden operar en Santa Cruz y viceversa. Entonces las compañías que quieren estar ahí tienen que tener bases separadas e independientes, duplicando la cantidad de gente y equipamiento. Esto hace que sea totalmente inviable. En Mendoza, en los últimos 10 años, la producción cayó 90%. Pero el Golfo sigue siendo importante para el país y también por el tipo de de crudo que produce ya que es más viscoso. Vaca Muerta obligó a las refinerías y la industria petroquímica a modificar sus instalaciones porque es un crudo bastante más liviano, tiene otra textura y otro color. YPF se adelantó a todos y adaptó su refinería de La Plata para procesarlo.

En los últimos años se fueron empresas grandes. ¿Por qué?

Estamos en una época de recambio. Hay pocos lugares donde se desarrolla no convencional. Principalmente Estados Unidos, Canadá, algo en Arabia Saudita, poco en China y Argentina. En 2016, cuando arranca el no convencional llegaron un montón de empresas de servicios, operadoras y en 2019, ya con el congelamiento del crudo y ante un cambio de gobierno y de políticas, muchas empresas deciden irse. Las empresas de servicios más chicas que no estaban tan arraigadas, se fueron. Con la llegada de Milei al gobierno, empezaron a llegar muy pocas empresas. Pero el interés en Vaca Muerta está. Creo que si hay continuidad muchas empresas vendrán a la Argentina. Por otro lado, las que quedaron atrapadas en el cepo y un montón de restricciones, ni bien se abrió el cepo decidieron irse. Eso también dió lugar a un recambio. Empresas como Continental, Geopark, están viniendo a la Argentina y de la mano de ellas van a llegar otras con características diferentes.

¿Estamos ante un nuevo impulso?

Hay una nueva etapa, con mucha inversión Este año se espera que sean US$13.000 millones solamente en upstream, la actividad va a crecer un 25%. Tenemos que ser muy claros en el mensaje, porque Neuquén se está llenando de gente. Creció de 400.000 a 800.000 habitantes, aunque el empleo no lo hizo en la misma medida, sino que fue bastante menor.

¿Qué espacio pueden tener las PyMEs nacionales? 

El 80% de la actividad en Vaca Muerta son PyMEs. El otro 20% son multinacionales. Los productos más complejos y de mayor tecnología están ahí, pero las empresas argentinas están compitiendo en muchos casos mano a mano y exportando tecnología. Lo que se está viendo ahora es un 30% de capacidad ociosa. Si la actividad se va a duplicar, hay que ver cómo esas PyMEs pueden crecer, porque va a crecer un 100%. ¿Van a agrandarse las empresas que están o va a haber más lugar para otras PyMEs nacionales e internacionales? Creo que la competencia va a ser fuerte y todo lo que ayude a reducir los costos va a ser bienvenido.

El oleoducto VMOS sumará 180.000 barriles diarios de exportación.

Un punto crítico es la provisión de arena. ¿Cómo está la logística para acompañar este aspecto?

Hay dos elementos críticos.El agua, que es un recurso que Neuquén tiene en abundancia. Gran parte se transporta a través de unos manguerotes y una red de distribución. Eso está prácticamente solucionado, bien pensado, se van a hacer acueductos. La arena, hoy se transporta por las rutas. Son 6.000 millones de toneladas que circulan al año, 35.000 viajes. Una parte viene de Entre Ríos, la carga circula a través del país y es muy pesada, son más de 30 toneladas de arena por cada camión. Hay dos cosas que resolver: una es la originación del producto. ¿Va a alcanzar si se pasa de 6.000 a 12.000 millones de toneladas lo que viene de Entre Ríos? Seguramente no. Hay que buscar arena de cercanía para poder fracturar. El otro gran tema es que las rutas no están preparadas para esta cantidad de camiones con tanto peso, esta intensidad y mucho menos para lo que se viene.

¿Quién tiene que mantener las rutas?

Personalmente, creo que si no el 100% pero sí cerca de ese porcentaje, corresponde a la Responsabilidad Social Empresarial de las empresas que están operando. No es justo que la población de Neuquén, Río Negro o La Pampa pague por rutas donde los principales beneficiados son las empresas que trabajan en Vaca Muerta. Si alguien va a visitar a un familiar que vive en Catriel, tiene que circular por esas rutas en mal estado, rodeado de gran cantidad de camiones y no tiene nada que ver con lo que están haciendo. Es un tema al que hay que poner mucho foco porque se va a duplicar la actividad y hoy ya está en un estado crítico.

¿El tren es la solución para trasladar la arena? 

Sí, creo que se ha dilatado mucho porque el tren llevaría la arena de Bahía Blanca a Añelo o al punto de distribución. El tema es con qué vuelve, porque tiene que ser un ida y vuelta, estar lleno en ambos sentidos. Esto me recuerda a una minera que quería usar el tren para exportar potasio, pero es un producto peligroso para llevarlo por vías convencionales y propusieron hacer una vía especialmente para ellos. Estamos en un punto que amerita ser evaluado con mucho más detalle, pensando que la carga se va a duplicar y no hay mucha otra opción. Hay que reacondicionar las vías y hacer una extensión, creo que es lo mejor para resolver la logística de la arena, un insumo vital para que Vaca Muerta siga desarrollándose.

¿Este desarrollo industrial puede ayudar a otros sectores que la están pasando mal? 

Vaca Muerta no solamente influye en la industria local de Neuquén y Río Negro. Hay muchas industrias metalmecánicas principalmente de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, dedicadas a esta actividad. Todo este crecimiento, la cantidad de gente que ha migrado y el interés de las empresas, también pone de manifiesto el contraste que hay entre estas dos provincias y las demás. Estamos frente a una gran fábrica que está las 24 horas fabricando reservorio y producción. También hay un contraste de lo que está pasando en el resto del país porque esta región tiene un recurso que puso Dios ahí hace millones de años.

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