Uruguay abrió la licitación para construir su tercer corredor de transmisión de 500 kV, una obra de aproximadamente 263 kilómetros que apunta a destrabar nueva capacidad renovable y reforzar la infraestructura eléctrica del país.
La inversión prevista supera los USD 300 millones y la nueva infraestructura contempla una línea de 500 kV de doble terna entre Chamberlain, Cardal y Pando, la construcción de una nueva subestación Pando de 500 kV, con transformación 500/150 kV, y ampliaciones en las subestaciones existentes de Chamberlain y Cardal.
La obra fue estructurada bajo modalidad llave en mano y se adjudicará mediante una única licitación pública dividida en tres ítems independientes: líneas de 500 kV, nueva subestación Pando y ampliaciones en Chamberlain y Cardal.
Las ofertas se abrirán el 25 de enero de 2027. Según el pliego, el contrato deberá entrar en vigencia el 15 de noviembre de ese año, mientras UTE avanza en la gestión del financiamiento ante el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones.
El objetivo central es sumar capacidad de transporte para acompañar el crecimiento de la demanda y permitir la conexión de nueva generación, principalmente solar y eólica.
UTE sostiene que los corredores actuales de 150 kV y 500 kV ya alcanzaron su límite de capacidad y que existe una “limitación física real” para incorporar grandes demandas industriales en determinados nodos.
La nueva autopista eléctrica también fue pensada para acompañar la entrada de centros de datos, plantas de hidrógeno y otros proyectos intensivos en consumo eléctrico.
Según las estimaciones de la empresa, la ausencia del tercer corredor tendría además un impacto directo sobre la expansión renovable: el déficit de energía de estas fuentes podría llegar a 3151 GWh en 2035 si la nueva infraestructura no se concreta.
El proyecto aparece así como una pieza central para evitar que la transmisión se convierta en el próximo cuello de botella de la transición energética uruguaya.
Más red para una nueva expansión solar
El refuerzo de la transmisión llega además en momentos en que el gobierno uruguayo y UTE preparan nuevas convocatorias para incorporar generación solar, con participación de desarrolladores privados y una meta mínima de 500 MW fotovoltaicos durante el quinquenio.
La decisión responde al crecimiento esperado de la demanda, el avance de la movilidad eléctrica, la llegada de nuevas inversiones industriales y el atraso acumulado en la incorporación de capacidad.
“Nos hemos fijado una meta ambiciosa para este quinquenio que es ampliar la generación en 500 MW, por lo menos, de energía renovable con fotovoltaica. Es una necesidad estratégica para el país”, había señalado en julio Fernanda Cardona, ministra de Industria, Energía y Minería.
Parte de esa expansión se canalizará mediante nuevas convocatorias al sector privado. UTE trabaja actualmente en los pliegos, el mecanismo de remuneración, los servicios que deberán prestar los proyectos y la ubicación de las plantas.
El esquema bajo análisis contempla que el adjudicatario construya la central, reciba una contraprestación por la instalación y sus prestaciones asociadas y, posteriormente, transfiera el activo a la empresa pública.
Ese modelo representaría un cambio respecto de la expansión fotovoltaica más reciente, en la que las inversiones quedaron concentradas en UTE, que conserva la propiedad de los activos y contrata a terceros para ingeniería, suministro de equipos y construcción bajo modalidad EPC.
La estatal había planteado años atrás incorporar nueva capacidad desde 2026 mediante bloques de 100 MW anuales hasta 2030. Sin embargo, desde aquel anuncio sólo avanzó con la licitación EPC correspondiente a uno de esos bloques.
Entre los proyectos públicos en marcha aparece Punta del Tigre B, financiado mediante una emisión de obligaciones negociables por USD 27 millones. La documentación del proyecto identifica una potencia de 25 MW, mientras que UTE señala que alcanzará 28 MW instalados.
También avanza el parque fotovoltaico de Melo, que tendrá 75 MWp, cerca de 140.000 paneles y una inversión superior a USD 75 millones, convirtiéndose en la mayor instalación solar del país.
En ese escenario, el tercer corredor de 500 kV adquiere una función más amplia que el simple refuerzo de la red: deberá crear espacio para una expansión renovable que Uruguay ya comenzó a preparar y que, si se cumplen los objetivos oficiales, sumará al menos 500 MW solares adicionales durante los próximos años.
El cronograma prevé que el circuito Cardal-Pando se complete en 36 meses y que la totalidad de las líneas esté terminada en 60 meses. La nueva subestación Pando tendrá un plazo total de 42 meses, al igual que la ampliación de Chamberlain, mientras que las obras en Cardal deberán completarse en 36 meses.